Boletines de CO2 - Noviembre 2020

La media mensual del precio spot del CO2 sigue a niveles más altos que los de 2008 (hace 12 años), nuevamente con una tendencia fuerte y especulativamente alcista. Después de tocar techo en 2019, el mes de ENE ha revertido a 24,4 €/tCO2, FEB a 24,1, MAR a 19,8, ABR a 20.0, MAY a 20,0. JUN a 23,3, JUL a 27,5, AGO a 26,7, SEP a 27,8, OCT a 25,1 y en lo que llevamos de NOV 25,5 €/tCO2. Un precio desorbitante y si no se corrigen comportamientos especulativos, irá hacia arriba en próximos años.

El efecto bañera en los precios en los meses de la primavera, no ha compensado la especulación interanual, así la media ANUAL acumulada en 2020 asciende a 23,98 €/tCO2, casi igual que el récord histórico de 2019 (24,8 €/tCO2). El año más crítico fue el 2008 (22,0 €/tCO2). Pero en aquél entonces sufrimos una crisis del petróleo y del gas, y también se iniciaba una nueva etapa del mercado europeo de CO2. El valor mínimo anual se alcanzó en 2013 (4,45 €/tCO2), y del 2012 al 2017 se mantuvo en una horquilla media en torno a 6 €/tCO2.

A mediados de MAR, el precio del CO2 ha llegado a cotizar cerca de los 15 €/tCO2, pero ha repuntado muy rápidamente después de finalizar el confinamiento de la población en aquellos países más afectados por el Covid-19. La lucha contra la pandemia sigue con rebrotes mientras no aparezca un tratamiento eficaz, preventivo y correctivo, así como asequible e implantable desde un punto de vista de logística. Vacunas publicadas (supuestamente producibles y comercializables, pero aún pendientes de aprobación) no superan el 90%-92% de eficacia en unos 40 mil casos, pero requieren un elevado coste de logística (almacenamiento y transporte desde laboratorios hasta destino requieren temperaturas extremadamente bajas: entre 70-75 ºC bajo cero). El principal reto de la distribución de esas vacunas será garantizar temperatura de transporte y almacenamiento, lo cual es muy difícil en países cálidos y condicionará la cantidad de centros médicos/hospitalarios donde se apliquen las vacunas inclusive en países frios. Las cámaras frigoríficas comerciales no son aplicables. Se abre un reto energético en ese sentido. Mientras tanto, las industrias siguen dando el ejemplo implantando medidas preventivas en sus plantas.

El nivel de los precios del CO2 sigue con un perfil de contango, aunque con unos niveles menores a los de hace un mes:

  • Futuro Dic 2020 pasa de 25,7 a 26,1
  • Futuro Dic 2021 pasa de 25,9 a 26,2
  • Futuro Dic 2022 pasa de 26,3 a 26,5
  • Futuro Dic 2023 pasa de 26,7 a 26,8
  • Futuro Dic 2024 pasa de 27,3 a 27,5
  • Futuro Dic 2025 pasa de 27,9 a 28,1
  • Futuro Dic 2026 pasa de 28,5 a 28,7
  • Futuro Dic 2027 pasa de 29,1 a 29,3
  • Futuro Dic 2028 pasa de 29,8 a 29,9

Seguimos pendiente de una regulación eficaz orientada al control y supervisión a nivel europeo contra el ejercicio (liberticida) de poder dominante (del mercado), que permite el papel de nuevos agentes financieros (no energéticos) sin posiciones físicas en CO2, actuando de forma descontrolada (especulativa) en los mercados de CO2, arbitrando entre países del Este de Europa con los Nor-Occidentales-Mediterráneos. Este fallo de regulación pan-europea del mercado de CO2 afecta directamente el bolsillo de los consumidores domésticos y merma la competitividad de productos manufacturados en Europa Occidental frente a otros mercados internacionales. La Cumbre del Cambio Climático no ha tenido la sensatez de poner el dedo en la llaga. Seguimos con paños calientes a la espera de que los precios del CO2 sigan comportándose como si se tratase de un commodity, cuando existen otros mecanismos que podrían resultar igual o más eficaces en la lucha contra el cambio climático pero sin vaciar los bolsillos de los consumidores e industrias ni empobrecer la crítica situación económica de los consumidores que tiemblan cuando llega 'el recibo de la luz o del gas'.

Se echa en falta que los reguladores nacionales y pan-europeos traten de promulgar cambios en el mercado europeo de CO2. Por ejemplo, limitando volumen o cuotas de mercado a agentes dominantes, principales o especuladores natos, evitando la concentración del CO2 barato y sobrante proveniente de unos países para venderlo caro (carísimo) a otros países supuestamente más desarrollados ('tontos'), que les faltan derechos de emisiones de CO2. Este mercadeo genera sendos beneficios a unos pocos que están acaparando grandes volúmenes de derechos de CO2. Habrá que poner un poco de orden y ciertos controles mínimos. Urge un informe de seguimiento de la compraventa CO2 a nivel europeo, desagregado por países y agentes, por origen y destino. Será difícil conseguirlo, pero no imposible. Cualquier mejora en ese sentido será bienvenida por todos los consumidores y los mercados energéticos.

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