Boletines de CO2 - Diciembre 2019

Después de haber tocado techo la media mensual del precio spot del CO2 en verano hasta 27,9 €/tCO2, ha ido cayendo en AGO (26,9), SEP (25,8), OCT (24,7), hasta tocar fondo en NOV (24,6), y en DIC se espera una media acumulada de 24,7 (leve subida).

No obstante, el efecto bañera en los precios de estos últimos meses, no ha compensado la especulación de inicios de año, así la media ANUAL acumulada en 2019 hasta el cierre de este informe asciende a 24,8 €/tCO2, batiendo récord histórico. El año más crítico fue el 2008 (22,0 €/tCO2). Pero en aquél entonces sufrimos una crisis del petróleo y del gas, y también se iniciaba una nueva etapa del mercado europeo de CO2.

Esa misma frenada de los precios se está notando en los futuros respecto a valores de hace un mes. Por ejemplo, viendo el producto a final de cada año observamos un perfil de contango:

  • Futuro Dic 2019 pasa de 24,8 a 24,5
  • Futuro Dic 2020 pasa de 25,0 a 24,7
  • Futuro Dic 2021 pasa de 25,2 a 24,9
  • Futuro Dic 2022 pasa de 25,6 a 25,2
  • Futuro Dic 2023 pasa de 25,9 a 25,6
  • Futuro Dic 2024 pasa de 26,3 a 25,9
  • Futuro Dic 2025 pasa de 26,2 a 26.7
  • Futuro Dic 2026 pasa de 27,0 a 26,7
  • Futuro Dic 2027 pasa de 27,4 a 27,1

La falta de una regulación eficaz orientada al control y supervisión a nivel europeo contra el ejercicio (liberticida) de poder dominante (del mercado) sigue permitiendo el papel de nuevos agentes financieros (no energéticos) sin posiciones físicas en CO2, actuando de forma descontrolada (especulativa) en los mercados de CO2. Este fallo de regulación pan-europea del mercado de CO2 afecta directamente el bolsillo de los consumidores domésticos (hogares/familias) y merma la competitividad de productos manufacturados en Europa Occidental frente a otros mercados internacionales. La Cumbre del Cambio Climático no ha tenido la sensatez de poner el dedo en la llaga. Seguimos con paños calientes a la espera de que los precios del CO2 sigan subiendo como si se tratase de un commodity, cuando existen otros mecanismos que podrían resultar igual o más eficaces en la lucha contra el cambio climático pero sin vaciar los bolsillos de los consumidores e industrias ni empobrecer la crítica situación económica de los consumidores que tiemblan cuando llega “el recibo de la luz”.

Ojalá los reguladores tanto nacionales como pan-europeos pudiesen propugnar cambios en mercado europeo de CO2. Por ejemplo, limitando volumen o cuotas de mercado a agentes especuladores natos, evitando la concentración del CO2 barato y sobrante proveniente de unos países para venderlo caro (carísimo) a otros países supuestamente más desarrollados (“tontos”), que les faltan derechos de emisiones de CO2. Este mercadeo genera sendos beneficios a unos pocos que están acaparando grandes volúmenes de derechos de CO2. Habrá que poner un poco de orden y ciertos controles mínimos. Urge un informe de seguimiento de la compraventa CO2 a nivel europeo, desagregado por países y agentes, desagregado por origen y destino. Será difícil conseguirlo, pero no imposible. Cualquier mejora en ese sentido será bienvenida por todos los consumidores, inclusive la propia Administración pública.

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