Artículos - 18 de Noviembre de 2014

Cambios regulatorios en las compras de energía ¡A gestionar toca!

La necesidad de atajar el déficit tarifario ha obligado al Gobierno a introducir importantes cambios regulatorios sobre componentes reguladas que forman parte del precio final de suministro de energía eléctrica y gas natural en los mercados minoristas liberalizados. La caída de la demanda por menor actividad económica y la excesiva inversión privada en expansión de capacidad de la generación -casi triplica la demanda nacional máxima-, están en el origen de estos cambios que prácticamente han absorbido las mejoras económicas capturadas en los propios mercados; elementos esenciales han registrado cambios y subidas.

Subida de las tarifas de acceso de terceros a la red (ATR)

Las tarifas de acceso de terceros a la red (ATR), que constituyen el cargo por el uso de las redes de transporte y distribución -y en mayor medida los costes reconocidos de las demás actividades reguladas-, han registrado subidas. En primer lugar, ya en enero de este año, el ATR del gas aumentó el 2,3% y 2,0% en los términos de capacidad y energía, respectivamente. Un mes después, en febrero, el ATR de electricidad subió casi el 3% -2,7%, 2,8% y 2,9% para clientes conectados a 1-36 kV (ATR 6.1), 36-145 kV (ATR 6.2-6.3) y más de 145 kV (ATR 6.4), respectivamente-.

Subida del coste reconocido a los operadores de mercado y del sistema eléctrico

En febrero pasado, los precios que los clientes y generadores pagan por su labor a los Operadores del Mercado (O.M.) y del Sistema Eléctrico (O.S.), OMIE y REE, subieron respectivamente el 1,2% y el 52,0%, si bien este último asociado a nuevas funciones y servicios en mercado que antes estaban contemplados en otros capítulos regulatorios.

Subida de las pérdidas en las redes de distribución y transporte del sistema eléctrico

Un cambio clave, en los mercados y regulaciones minoristas, ha sido el establecimiento del PVPC, o precios voluntarios para el pequeño consumidor de energía eléctrica, con su metodología y su régimen jurídico propio de contratación. Acompañando esta nueva regulación se modificó el valor de las pérdidas del sistema eléctrico, es decir, la contabilización de las pérdidas de electricidad que se producen en el sistema pasaron a aplicarse mediante unos nuevos coeficientes horarios, en lugar de como se venían haciendo a nivel de periodo tarifario. Ello conllevó un amplio rango de subidas equivalentes, desde el 0,2% hasta el 2%. Este cambio regulatorio delega en el Operador del Sistema, REE, el cálculo horario de las pérdidas, publicado con antelación para un horizonte a medio plazo, es decir, una previsión que luego tendrá un reajuste. Las comercializadoras están adoptando diferentes metodologías provisionales y/o definitivas para convertir los coeficientes horarios en coeficientes tarifarios ATR, que deberían notificar para conocer dicha conversión. Dado que siempre habrá error entre valor real y previsto, se echa de menos una tabla de nuevos coeficientes de pérdidas estándares, que deberían respetar y aplicar todas las comercializadoras para cada ejercicio fiscal.

Los cambios estructurales introducidos en las componentes reguladas que forman parte del precio final de la energía, requieren una gestión y adaptación acertada por parte de los consumidores, especialmente de las industrias, tanto en sus compras como en sus hábitos y patrones de consumo.

Nueva definición de los periodos tarifarios en mercado minorista de electricidad en 2015

Otro cambio estructural introducido por el Gobierno ha sido la nueva definición de los periodos tarifarios que entrará en vigor en enero 2015. Es decir, el calendario temporal -meses, días y horas -que se venía aplicando a los costes regulados y con los que se asimilaban y ofertaban precios en dichos periodos ha sido modificado significativamente. Ello implica que para una correcta valoración de ofertas de suministro de electricidad -antes y después de este cambio- debe tenerse en cuenta que se comparan precios aplicados a periodos distintos, es decir, no es evidente el comparar, por ejemplo, los precios de la electricidad que antes consumíamos entre semana en tal o cual mes con los que resultarán ahora. De hecho, esta nueva estructura del ATR resulta también una subida en su globalidad, que cada consumidor deberá evaluar en su caso particular:

  • Agosto cambia y deja de ser todo el mes horas valle, que venía siendo lo más barato como "temporada baja", afectando a la industria que produce en dicho mes y también a las grandes superficies comerciales.
  • Marzo y noviembre pasan a ser meses de temporada alta, junto con diciembre, enero y febrero. Por tanto, tendremos 5 meses de periodos de precios elevados (p1, p2 y p6), cuando actualmente teníamos sólo 4 meses y medio. Además, el periodo de horas punta p1 (llano p2) aumenta (disminuye) 2 horas respecto a la definición actual.
  • De junio a octubre tendremos temporada media: p3, p4 y p6. Aumentando horas punta p3 en 2 h, pasando de 6 h a 8 h. Y horas llano p4 bajan 2 h, de 10 a 8 h.

¡A gestionar toca!

Así pues, los cambios que ha introducido el Gobierno en la regulación de elementos clave que participan en la conformación del precio final que pagamos, son tremendamente significativos.

La naturaleza de los cambios es suficientemente importante para que deban ser tenidos muy en cuenta al gestionar y optimizar las compras de energía y los hábitos y patrones de consumo. Es fundamental que el regulador siga revisando los cambios introducidos y su correlación con los objetivos, así como que se continúe garantizando la transparencia y evitando tratos discriminatorios y se siga profundizando en las medidas de ajuste orientadas a mejorar la competencia y eficiencia económica de los mercados energéticos. En estos años de tránsito hacia un verdadero mercado europeo, que lleva aparejado importantes cambios regulatorios y de desarrollo de los mercados, ha de prestarse toda la atención a los cambios y tendencias regulatorias. En ello hay mucho trabajo y muchas oportunidades que deben ser gestionadas.

Publicado en ee+ Revista de la Asociación Española de Cogeneración - ACOGEN